Sobre la letra “H”

3 jun. 2010

Una de las mejores, obras que he leido en un examen.

De tiempo atrás vengo guardándole rencor a la letra H. Es la más antipática del alfabeto.
Mayúscula, recuerda las máquinas, los puentes, los ladrillos, los trapecios, algo industrial y odioso
que no tienen las demás. Manuscrita y mayúscula puede ser de dos clases. O el que escribe traza
una J y una I (modo antiguo) o una raya vertical primero y luego otra paralela, de arriba abajo, al
terminar la cual, en un gesto de quien teje con dos agujas, ensarta con una C la primera raya vertical,
unida, entonces a la cola de la segunda (modo americano). O bien tal letra es minúscula e impresa.
Entonces parecerá una mínima silla, y observada con mayor atención, un señor flaco, sin brazos y
derrengado, que no puede juntar la pierna izquierda, arqueada, con la otra, rígida y paralítica. Luego
minúscula y manuscrita, ni es l ni es b. Iba a ser b, y por economía, por avaricia, se detuvo antes de
la grácil curva. No se decidió tampoco por ser una o, que completaría la b, pegada a la l. Y se quedo
así. Sietemesina, como si en remedo ridículo de la n le creciera extraordinariamente ese brazo con
que se apoya en su predecesora, sin pretender superarla, y diera con él un golpe vacío en el aire.
¡Y es finalmente tan inútil, además de tan fea! No se pronuncia nunca. Desempeña entre las
demás el triste papel de un mudo que fuera diputado durante las secciones más animadas, en que se
oyen todos los sonidos; de un paralítico en las Olimpiadas, de un pelo en la sopa. Cierto que a veces
adquiere sonido; pero sólo cuando otra letra con personalidad bien desarrollada, como la c, se lo
presta. Y el resultado es casi siempre una mala palabra. Esta combinación forma siempre los
vocablos más reprobables. Medítelo bien el lector y no la use nunca. Por regla general evítela,
cuando escriban, jóvenes amigos. Es una letra despreciable. No se necesita de ella para nada. Ya
ven, en todas estas cosas que llevo escritas, no está en palabra alguna. Búsquenla y se
convencerán.
Novo, Salvador.